Gótico – Manuscritos

En esta época digital en la que hace su aparición el libro electrónico, donde es real pero virtual, visible pero intangible, me gusta mirar hacia atrás y llegar al tiempo donde el escribir era mas que un arte, los que sabían leer lo hacían con veneración, el tempo de la vida era distinto al nuestro.

1Con estos códices nos podemos transportar a esa época, estar entre ellos, déjese llevar, no tenga prisa, déjese sorprender, aprecie la delicadeza de sus trazos, déjese seducir por la magia de sus miniaturas. Piense en el silencio del monasterio, en el trabajo hecho para Dios, o si lo prefiere en esos talleres especializados que aparecieron posteriormente donde los años de duro trabajo, prácticamente por la comida, forjaban al aprendiz y lo hacían maestro. Donde el libro tiene un denso peso, olor, y tacto característico, fluyendo su personalidad hacia el lector.

Tenga por seguro que nada de lo que vea le dejará indiferente, le gustará o no, pero en su mente se quedará para siempre.

La persona que ve un Beato queda marcado por él para siempre, puede que no se acuerde de cómo se llamaba ese códice, pero siempre lo reconocerá, su obriedad, simplicidad y elegancia de trazos, …. igual le va ha pasar con los libros de Horas que por todo lo contrario le atraerán y asombrarán. Sus imágenes encantadoras, con la luz de los oros bruñidos, las platas, los colores, el delicado lujo …

Pensemos que en un principio estos libros estaban destinados a las bibliotecas de los monasterios, donde no eran propiedad de ninguna persona, pero donde se concentraba gran parte del saber de la época. Con el paso de los años la realeza, los nobles y comerciantes de fortuna pusieron sus ojos en estas joyas, queriendo tenerlas y poseerlas, llegando incluso a ser botín destinado al rey.

2Dando un paso atrás en el tiempo, veremos que desde la caída del Imperio Romano la vida en las provincias continúa, pero la ruptura con la administración central va destruyendo la unidad cultural. Las comunicaciones se deterioraron, la cultura decayó, se suprimió la red escolar y como consecuencia la cultura se recluye en la Iglesia y en los centros dependientes de ella, donde los hijos de reyes y nobles deben ir a buscarla. Esto nos lleva a que el libro tenga cada vez un carácter más religioso que científico.

Aunque no todos eran religiosos, también los había científicos, en Balneis Puteoli, Pietro de Eboli escribió este poema en hexámetros sobre los beneficios médicos de las diferentes aguas termales a principio del siglo XIII y lo dedicó al Emperador Federico II, el Canon Medicinae, de Abû Ali al Husaya, Avicena, que siendo una síntesis científica recoge todo el saber de los grandes médicos grecorromanos. El Códice sobre Medicamentos de Federico II donde sus miniaturas no sólo representan las plantas y los animales, sino que además de la aplicación de los medios curativos, nos muestra a menudo los locales en los que se realizaban los cuidados sanitarios.

Algunos describían los venenos mas potentes que aún hoy se temen, como es el caso de Theriaka y Alexipharmaka de Nicandro de Colofón.

Estos libros nos han aportado una tremenda información de lo que dio en llamarse la oscura Edad Media, trasmitiéndonos tanto en los textos como en sus miniaturas fotos instantáneas de la época. En sus miniaturas podemos ver los vestidos que utilizaban, lo que comían, los utensilios que utilizaban en su vida cotidiana, las casas en las que vivían, los juegos que los entretenían, las cosas en las que creían, sus miedos y temores, sus monstruos y salvadores.

Encontrará códices tal y como los concibieron reyes. Relatos que de primera mano le contarán como sucedieron hechos históricos que decidieron el curso de nuestra historia. El sitio de Rodas, recoge el sitio por la flota y el ejército turco en 1480 y la resistencia de la Isla bajo el mando de Pierre d´Abusson, Gran Maestre de la Orden de los Hospitalarios de San Juan de Jerusalén, por entonces de la Orden de Rodas. Y muchos otros que aun siendo realmente excepcionales no puedo relacionar aquí.

Pero debo prevenirle del peligro que corre. Puede verse cautivado y atrapado por estos libros, tal y como me pasó hace ya algunos años. Son capaces de despertar una sensibilidad que creía no tener.

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Comencé con la reproducción de un códice entre mis manos, sintiendo su tacto, su olor, viendo la primorosa ejecución de sus miniaturas y la perfección de su caligrafía. Casualmente accedí a otro que me hizo pensar en el esfuerzo y primoroso trabajo que habían realizado gentes de hace mas de mil años. Y azares del destino, tuve la oportunidad de tener el original entre mis manos, la emoción fue mas intensa que la experimentada con la copia, varias noches durmiendo mal y soñando con estos libros y sus creadores. Y así comenzó todo. Una larga peregrinación por bibliotecas, colecciones privadas y libreros, contactos con enamorados de los libros, eruditos en sus especialidades me fueron introduciendo en este mundo de la bibliófila. Donde he encontrado personas excepcionales y amigos inolvidables.

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Aunque, querido amigo, esto no es todo. Cuando sientes el embrujo de estos viejos códices ya no puedes pasar sin ellos. Se siente la necesidad casi fisiológica de estar rodeado por estos libros, que te hacen respirar un ambiente mágico, en el que desde el escriba, el iluminador, el estudioso, y una larga cadena de personas que han tenido el libro entre sus manos y han ido poniendo parte de si mismos en él, hacen que ahora todo esto esté en tus manos, esperando que sepas verlo, descifrarlo e interpretarlo.

Por eso  esta sección quisiera adentrarle en el apasionante mundo de volúmenes, legajos y códices, deje que le hablen, disfrute y guarde su recuerdo.

Con toda seguridad pasarán a formar parte de sus recuerdos mas preciados, piense en el esfuerzo, en las vidas entregadas de todas las personas que a lo largo de cientos de años han hecho posible que este viendo hoy estos girones de historia transformados en obras de arte.

Por Celestino Conesa García